EMBARAZO Y PARTO DE LOVE PA´TODO EL MUNDO


Soy Ángela. Nací en Bogotá, viví varios años fuera del país y hoy vivo entre las montañas de Guarne, Antioquia. Soy mamá de Tomás, esposa de Julio, compañera de dos gatos y seis gallinas. Y todavía extraño a Makita, nuestra perrita, que dejó tanto amor en esta casa.

La concepción: cuando algo dentro pedía más

Estudié enfermería en la Nacho. Ejercí unos meses y después me fui a Estados Unidos, donde tuve varios trabajos —quienes han vivido esa aventura saben de qué hablo, jaja—. Con el tiempo llegué a un cargo de ventas en una multinacional a la que le agradezco mucho.

Pasé casi diez años entre metas, cifras y reuniones. Me fue bien, pero cada vez me costaba más prender el computador en las mañanas sin preguntarme: «¿En serio esto es todo?» Quería dedicar mi energía a algo que también me emocionara.

Me organicé económicamente, pensé la decisión desde todos los ángulos que pude y renuncié. Igual me daba miedo. Dicen que cuando uno salta, la red aparece; yo no sabía cómo iba a verse esa red, pero confiaba en mí y en lo que había preparado. Un amigo me mandó la imagen de un caballito bajándose de un carrusel y me vi ahí: saliendo de una vuelta que ya conocía para empezar la mía.


caballito saltando del carrusel

El embarazo: una idea que empezó por querer acompañar

Una amiga pasó por una tusa horrible y yo no sabía cómo hacerme presente sin invadirla. Después se enfermó mi hermano y, estando lejos, lo único que se me ocurrió fue mandarle domicilios. Eran gestos útiles, pero yo quería que sintieran algo más cercano: «Estoy aquí contigo».

Empecé a preguntarme qué podía ofrecer cuando una persona necesitaba compañía y las palabras no alcanzaban. No quería juntar objetos bonitos en una caja. Quería crear una experiencia que ayudara a hacer una pausa, sentir y darle lugar a lo que estaba pasando.

Así empezaron a nacer los rituales de LOVE. Algunos acompañan días difíciles; otros celebran la vida, el bienestar o a las personas que queremos.

El parto: LOVE toma forma

Este bebé tuvo muchos nombres, ideas y versiones. No se gestó en nueve meses, sino en nueve años: nueve años de búsqueda, de aprender y desaprender. En ese camino exploré el yoga, la terapia, el reiki, los retiros, las medicinas ancestrales, las constelaciones familiares, y por ahí pasó la cuenta. Algunas cosas me sirvieron; otras las dejé atrás. Soy una aprendiz eterna, pero llegó un momento en que ya no quería seguir buscando una nueva respuesta: quería empezar a integrar lo aprendido.

No pretendo enseñarle a nadie cómo sanar ni tengo una fórmula para vivir bien. Creo rituales porque sé lo que se siente querer acompañar a alguien, detenerse un momento o celebrar algo que importa, y no encontrar cómo hacerlo.

Con el tiempo entendí que ese deseo también podía tomar una forma más grande. En To Love, nuestra finca en Guarne, empezamos a crear matrimonios íntimos con cada pareja: escuchamos su historia y cuidamos cómo quieren vivir ese día con sus personas queridas.

Un ritual puede vivirse a solas en casa o reunir a muchas personas alrededor de una pareja. Eso es LOVE pa’ todo el mundo para mí: distintas maneras de hacerle lugar al amor, tal como cada momento lo necesita.


• "Rituales que te reconectan con lo que tu alma ya sabe" •